Nunca debes, por ninguna razón, arrepentirte de ser un buen ser, recuerda siempre que los buenos gestos siempre tienen que ser desinteresados y deben salir del corazón, para que la recompensa sea doblemente grata.

En ocasiones los buenos gestos no son valorados por aquellas personas a las que ayudamos, de igual manera no se recibe un reconocimiento por parte de la sociedad, que en últimas sería algo superficial, ya que las buenas personas nos buscan fama, simplemente brindan su ayuda a las personas que lo necesitan sin esperar nada a cambio, el sencillo acto de ayudar les es suficiente y les llena el alma.

Es muy normal que aquellos gestos de bondad que llevamos a cabo no sean percibidos por nuestro entorno, es allí donde la frustración y la impotencia muchas veces se apoderan de nuestro ser y de nuestro pensar. No se siente para nada bien cuando esto se presenta de manera constante y más aún con aquellas personas que llevamos en el corazón. No obstante las personas que gustan de cuidar y hacer sentir bien a los demás no deberían cesar en este instinto de «amor» y cuidado hacia el otro solo porque no sea percibido por los demás.

En muchas ocasiones esperamos siempre recibir lo que damos a los otros. Como si se tratara de una operación matemática exacta. Alimentamos el pensamiento de que vamos a obtener siempre lo que merecemos cuando no es así. Ojalá este mundo fuera un ecosistema justo, con leyes claras de antemano que nos dijeran a qué atenernos. Sin embargo, no es así.

Es difícil ser una persona buena en un mundo injusto

Podemos afirmar que este no es un mundo justo, no siempre las personas reciben de parte de la vida aquello que se merecen con méritos probados. Es común ver personas buenas y bondadosas pasando necesidades y viviendo en condiciones precarias, así como en el lado opuesto de la vida podemos ver a personas malas y despiadadas que solo buscan su bien personal sin importarles pasar por encima de los demás y aún así tienen grandes privilegios y vidas llenas de abundancia.

Basados en este tipo de situaciones, hemos llegado a pensar que las personas buenas serán recompensadas por su desinteresada labor y las personas malas serán castigadas por sus malos actos. Pero lo que pasa es que no existe tal ley en la vida. La vida nos sorprende con su casualidad y su aleatoriedad. Esta idea, errónea, genera muchas expectativas alejadas de la realidad. Es como si diéramos por supuesto lo que va a acontecernos.

No estés triste por no recibir lo que mereces, si esperabas que tus actos fueran más reconocidos por los demás y no lo fueron, no te preocupes por cosas insignificantes, lo más importante es saber que estás actuando con el corazón y que lo haces de manera desinteresada, porque sabes que tu mayor recompensa es una sonrisa de esa persona a la que brindas tu ayuda, la gratitud del necesitado, unas bonitas palabras, un rostro de tranquilidad, un alma agradecida, esa siempre será tu recompensa, y tenlo por seguro que es el mejor reconocimiento que puedes recibir ya que te llena el alma y te alegra el corazón.

Fuente: https://mundosorprendente.com

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