Muchos padres consideran que, si no controlan el cumplimiento de “las tareas”, el niño no estudiará bien. Pero los investigadores de la Universidad de Texas en Austin y la Universidad de Duke (EE. UU.) demostraron que no es así. Durante 30 años, ellos recopilaron datos de cómo la atención de mamás y papás en el proceso de la educación influye en sus calificaciones. Resultó que la ayuda por parte de los padres en la primaria no tiene caso, y en la secundaria, en general, influye negativamente en los resultados de las pruebas de los exámenes.

1. El niño pierde motivación para estudiar

Según los resultados de la investigación, entre más atentos estén los padres por la realización de las tareas, menos ganas de estudiar tendrá el niño. Los niños cuyos padres se sientan cerca de ellos, dan una pista, controlan o incluso hacen tareas por ellos, tienen una motivación más baja. Y los alumnos cuyos padres no “los presionan”, tienen más ganas de estudiar.

Trata de debilitar el control y ayuda solamente si el niño te lo pide. En este caso, explícale lo que no entiende, pero no hagas la tarea por él. Si al niño no le gusta hacer la tarea, los psicólogos aconsejan no obligarlo a hacerla, sino “unirte” a él emocionalmente: reconocer su derecho a no querer leer un párrafo de un libro aburrido o escribir la misma letra 10 líneas consecutivas. Y, después, enseñarle a resolver asuntos difíciles y desagradables, por ejemplo, contarle cómo lo resolverías tú.

2. El niño no aprende a ser responsable

Al obligar a un niño a hacer la tarea, controlar su ejecución y castigarlo por tener malas calificaciones, asumes la responsabilidad por el estudio y significa que el niño no la asume. Y mientras estás encima de él, no querrá asumir la responsabilidad por sus cosas.

Según los psicólogos, al cuidar al niño utilizando premios o castigos podemos perjudicarlos, ya que, en la vida adulta, en lugar de premios y castigos, recibimos las consecuencias naturales de nuestras acciones. Si trabajamos mal, nos despedirán, y si comemos puras botanas, nuestra salud se verá perjudicada. Permite que las consecuencias lleguen. ¿Ha olvidado hacer la tarea de pintar un dibujo? Significa que tendrá que hacerlo en lugar de jugar videojuegos. ¿No ha aprendido la lección? Explícale tú mismo a la maestra. Saber ser responsable por las acciones y distribuir sus fuerzas y tiempo para el futuro es mucho más importante que saber ejecutar de manera precisa las órdenes.

3. Empeoran las relaciones entre los padres y los hijos

Todos en nuestra infancia tratamos de aprender de memoria algo y lo repetíamos tanto así que, hasta nuestro hermano mayor, tío, prima o vecino también se lo terminaba aprendiendo. En lugar de controlar la solución de cada problema, los psicólogos recomiendan construir relaciones de confianza con tu hijo y pasar juntos el mayor tiempo posible de manera cualitativa: leer en voz alta, discutir lo qué está pasando en el mundo de la ciencia, buscar nuevas aficiones interesantes.

Si para ti solo son aceptables las calificaciones de 9 o 10 y no las de 8 hacia abajo, pregúntate, en qué consiste la razón de una actitud tan crítica. En la familia en donde un 5 puede ser la causa de escándalo, los niños sienten que no son queridos independientemente del éxito o fracaso. Los psicólogos también afirman que el estudio es un asunto personal del niño, y el deber de los padres es un amor incondicional. Y el amor es más importante que las calificaciones, ¿cierto?

Y tú, ¿qué acciones tomas si tu hijo no quiere hacer tareas?

Fuente: https://genial.guru

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