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Ama a todos, confía en unos pocos, no le hagas mal a nadie

Para tener una vida más plena, ama a todos, confía en unos pocos y no le hagas mal a nadie. Con esto, no solo vivirás mejor contigo mismo, sino que sembrarás bien, para cosechar bien.

Ama a todos

No debemos hacer acepción de personas, es decir, no debemos tratar a unos mejor que a otros solo por conveniencia. Integridad también es ser igual con todas las personas.

Seguramente a lo largo de nuestra vida hemos desarrollado afectos especiales por nuestra familia y amigos más cercanos, pero lo que este dicho nos enseña es que no debemos cultivar odio por nadie, sino entregar nuestro amor a todos sin discriminación.

No te esfuerces por cultivar rencillas, por alargar discusiones ni por excluir a ciertas personas. Ama sin discriminación, y si alguien comete una falta contra ti, perdona.

No hagas de tu corazón una prisión de rencores y de odios, pues es el amor el que nos impulsa a ser mejores y nos mantiene enfocados y saludables.

Confía en unos pocos

Pero amar a todos sin discriminación no implica que les des a todos las llaves de tu corazón y confíes a ciegas. Recuerda que tu corazón es el centro de tus emociones y alberga todo lo que eres, por lo que debes cuidarlo como si se tratara de un templo sagrado, solo los dignos pueden entrar.

Dicen que el amor y la cordura no se la llevan del todo bien, pero quienes piensan de esa manera son los que se sumergen en relaciones tóxicas de las cuales, si logran salir, terminan muy heridos. Se puede amar a través del respeto, la confianza y el trato saludable, por supuesto que se puede amar con cordura, priorizando siempre nuestra salud emocional.

No necesitas estar lleno de atenciones por parte de decenas de personas para sentirte amado. A veces, el amor que necesitamos viene de un grupo de personas muy limitado, ni siquiera con los dedos de una mano podemos contarles.

Por tanto, ama con cordura, trata tu corazón como algo sagrado y solo entrega tu confianza a quien es digno.

No le hagas mal a nadie

No pagues mal por mal ni mucho menos actúes con alevosía. De esa manera cuidarás no sembrar un mal que en el futuro coseches, pues ten en cuenta que todo lo que aquí se hace se paga.

Cuando solo pensamos en el momento, podemos creer que la vida es injusta, los malos se salen con la suya, pero si damos un poco de tiempo, nos daremos cuenta que los giros necesarios siempre ocurren para poner a cada quien en su lugar.

Procura que en el lugar que te pongan en el futuro sea uno muy alto y digno, siembra el bien, no el mal.

Muchas veces nos sentimos orgullosos de nuestra maldad, contamos con especial coraje como insultamos o humillamos a otra persona. Ten cuidado de tu arrogancia, pues Dios no tiene memoria de las personas altivas cuando llegan los momentos difíciles.

Fuente: https://www.reflexiones.life/

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