Hay personas que aparecen en tu vida de una forma casi puntual, e incluso hasta conveniente para las necesidades que se les ofrecen en ese momento. Cuando necesitan favores, cuando necesitan ser escuchados, cuando necesitan algo en especial de ti, y que saben que no lo podrán conseguir en alguien más.

Pero qué sucedería si esa persona ha dejado de necesitarte como cuando te buscaba constantemente; pasaría que en algún momento te hará saber que ya no le hace falta lo que anteriormente le dabas, y de igual manera llegó a la conclusión de que no tiene nada más que darte. Éstas son 10 cosas que necesitas saber de por qué alejarte de quienes ya no nos necesitan es lo mejor que puedes hacer.

1. Aprendes a reconocer las señales

Aprendes a pensar con la cabeza fría y a ser subjetiva para poder darle el derecho a la otra persona de tomar las decisiones que en ese momento le hagan más felices. Independientemente de lo que sientas, admites que la otra persona tiene derecho de eliminarte de su vida si así lo ve necesario. Aunque suene de una manera trágica, es mucho mejor que entre más pronto lo racionalizas, mejor te vas a recuperar.

2. Sabes que tú eres primero

El hecho de que esa persona ya no te necesite, es el problema de esa persona y no tuyo. Esto lo tienes muy claro, porque aquí es donde podría bajar tu autoestima, pero como sabes que diste lo mejor de ti en su momento, lo demás no es problema tuyo. Obviamente te duele, y te sientes en tu derecho de sentirte triste, pero sólo hasta el punto donde sabes cuántas cosas buenas pasaron juntos y que seguramente extrañarás; de ahí en más no hay nada en ti que te haga sentir mal.

3. Reconoces tus puntos fuertes

Puede que demostraste cariño de una manera en que la otra persona no lo supo apreciar porque era diferente a ti; tal vez quería escuchar que dijeras “te quiero”, pero tú siempre fuiste más de las personas que demuestran su cariño con cuidados y atenciones que con palabras, por poner un ejemplo. Esto te ayudará a reconocer tus puntos fuertes y tus debilidades para ofrecer cariño, pero sobre todo para dejarte en claro que no hay un culpable directo en este quiebre de relación.

4. Dejas de buscar culpables

Algunos idealizan demasiado a las personas con las que se rodean con el afán de sentirse seguros de la relación que tienen entre sí; esto podría llamarse ‘ansiedad social’, donde cualquier error o defecto de una persona que nos acompaña en la vida puede ser causa de molestia o desagrado extremo e irracional. Nadie merece sentirse menos por no ser lo que otro esperaba, esto lo tienes claro en tu cabeza, pues sabes cuáles son tus fortalezas para dar afecto y cariño.

5. Te atreves a expresar tu tristeza

No es justo guardar una ruptura cuando la otra persona de alguna manera te está haciendo daño al no apreciar lo que tú le das. Por eso aprendes a hablar con la gente a la que sí le tienes suficiente confianza y no busca acelerar tu proceso de aceptación. Al final terminas pensando menos en quien ya no te necesita y más en las personas que te rodean están felices de hacerse llamar tus amigos.

6. Dejas de sobrepensar las cosas

Le dedicas el tiempo que crees necesario para dejar ir en paz a la otra persona sin lastimarle ni que te lastime. Tienes muy presente sólo un tiempo determinado, una semana e incluso un mes; lo que para ti es suficiente tiempo de “luto” que te puede hacer sentir en paz. Dejas de sobrepensar el tema, pues sabes que sólo te confundirá más y no te dejará avanzar.

7. Eliminas las pequeñas cosas que los conectaban

No se trata de tomarle coraje a la música que escuchaban juntos, o a los regalos y detalles que compartieron. Se trata de eliminar objetos en especifico que tienes muy a la vista, que en lugar de “buenos recuerdos” sólo te darían un bajón de ánimo. Aprendes a quererte y a cuidar tus sentimientos mucho antes de que estos se sientan lastimados.

8. Te sientes valiente para hablar por última vez

Una vez que pensaste bien las cosas y que le has dado su pequeño luto a esa persona que crees que no te supo valorar, te sientes con la valentía de encarar la situación de una manera siempre respetuosa pero firme en cuanto a lo que tú sientes, lo cual es importante porque también tienes un derecho de expresar lo que no te gustó y lo que aprendiste de una relación.

9. Cambias tus rutinas

Estudios demuestran que hacer algo nuevo en la rutina diaria es una de las mejores formas para terminar con viejos hábitos y reemplazarlos por nuevos. Aprendes nuevas cosas, nuevos pasatiempos y te sientes lista mucho más rápido que antes para volver a interactuar con la gente. Sabes que no todo el mundo va a menospreciar tu presencia y que podrías encontrar mejores cosas.

10. Te imaginas qué pasaría si la otra persona se arrepiente

Esto es muy común, pero pocas veces lo tomamos en cuenta cuando alguien nos ha lastimado con su indiferencia. Nunca sabes realmente qué dirías o harías si esto pasara, pero como has logrado superar la situación y sabes que tu inteligencia emocional es mucho mayor, te mentalizas con la idea de que si la otra persona vuelve a tu vida la aceptarás cordialmente y sin rencor. Sabes que sólo así dolerá menos y que nada de lo que pasó fue tu error.

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