Dormir es uno de los placeres más grandes que existen en la vida. Sin embargo, para muchos, sobre todo para quienes padecen de insomnio, o para quienes son padres de bebés pequeños, más que un placer es considerado un verdadero lujo. Además de lo satisfactorio que es poder conciliar el sueño, los beneficios a la salud que ello implica son enormes. Una buena noche de descanso placentero es una excelente medicina.

Pero, ¿qué sucede cuando, por más que lo intentamos, sencillamente no podemos pegar las pestañas y nos despertamos continuamente durante la madrugada? ¿Cuáles son las causas más frecuentes de ello? Aquí te compartimos ocho factores que alteran nuestro sueño. Esperamos que te sean de utilidad y que pronto puedas gozar de los grandes placeres y de los beneficios que nos brinda una buena noche de descanso.

1. Demasiada agua en tu cuerpo

Una de las principales causas por las que despertamos durante la noche es por la imperiosa necesidad de ir al baño. Esto se debe a la gran cantidad de agua acumulada en nuestro organismo, o bien, a otros factores propios del embarazo, si es el caso. Una recomendación es beber un poco de agua con una pequeña cantidad de sal no procesada. Esto para balancear los electrolitos que nuestro cuerpo necesita recuperar cuando dormimos.

2. Temperatura elevada

Cuando hace calor, nuestra temperatura corporal aumenta con ello. Por tal motivo es muy común que despertemos constantemente en busca de formas para reducir esa sensación de sofocamiento generado por las altos grados. Por desgracia, a veces ni abriendo las ventanas, ni tomando grandes cantidades de agua logramos conciliar el sueño. La recomendación es tomar un baño con agua fresca; eso puede funcionar.

3. El uso de aparatos electrónicos antes de dormir

Sorprendentemente, si eres de los que acostumbra enviar mensajes y revisar sus redes sociales justo antes de dormir, es muy probable que encuentres muchas dificultades para lograrlo. En la opinión del Dr. Richard L. Hansler, de la Universidad John Caroll, exponer nuestra vista a la luz emitida por estos dispositivos impide la producción adecuada de melatonina, que es la hormona encargada de provocar el sueño.

4. Beber demasiado alcohol antes de ir a la cama

Probablemente esto no te resulte del todo lógico. Claro, es muy común que caigamos dormidos igual que una piedra cuando bebemos alcohol. Sin embargo, una cosa es quedarse dormido y otra muy distinta es tener una buena calidad del sueño. Esta sustancia esta asociada de manera muy estrecha con alteraciones en el descanso de las personas que la consumen. Además es más probable que debas ir al baño repetidamente.

5. Falta de ejercicio

El sedentarismo está íntimamente ligado con las perturbaciones del sueño. Un buen hábito para combatir el insomnio, además de ayudar a otras cuestiones de salud, es acudir al gimnasio al menos tres veces por semana. Sin embargo, no es bueno hacerlo en horas cercanas al momento de ir a la cama, pues muchas veces estamos tan activos que nos resulta casi imposible indicarle a nuestro cerebro que es hora de descansar.

6. La edad

Las personas necesitamos de menos horas de sueño conforme avanza nuestra edad. Esto se debe al aprovechamiento que se le da al tiempo de descanso del que disponemos. Además, también implica la necesidad de irnos a la cama cada vez más temprano. No obstante, no tiene nada que ver con la vejez. Es simplemente la manera en la que se adapta nuestro cuerpo a los cambios en nuestro metabolismo debido al paso de los años.

7. Apnea del sueño

Se trata de un padecimiento que puede ser causado por el bloqueo de las vías respiratorias durante la noche. Tu cuerpo, como un mecanismo de supervivencia, hace que despiertes de manera repentina en busca desesperada de oxígeno. Quienes padecen de apnea del sueño lo describen como una opresión en el pecho, como si alguien se les subiera encima. Se conoce vulgarmente como “cuando se te sube el muerto”.

8. Estrés, ansiedad o depresión

Estas son sin duda las causas más frecuentes, además de cuando estamos enfermos, por las que nos despertamos en la mitad de la noche sin razón aparente. Cuando nos sentimos estresados o ansiosos por el motivo que sea, nuestro cerebro se mantiene en estado de alerta y nuestro organismo no logra producir suficiente melatonina y endorfina que son necesarias para la conciliación óptima y total del sueño.

Fuente: https://blog.paraloscuriosos.com/

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