Más que enfrentar  veremos cómo podemos manejar el miedo, evitando que se apodere de nosotros y nos empuje a tomar decisiones equivocadas.

El miedo es una reacción biológica natural en nosotros los seres humanos, asociado a la necesidad de huir o pelear que se remonta a la época de las cavernas. Sin embargo, hoy en día no es usual  toparnos con un tigre frente a frente, a menos que sea a través de las rejas de un zoológico.

Es normal que sintamos miedo cuando nos vemos amenazados por algo, cuando viene un acarro a alta velocidad, cuando caminamos a altas horas de la noche por una zona insegura, cuando alguien nos amenaza, etc. Pero el detalle es que las veces que normalmente sentimos miedo, es por cosas que solo están presentes en nuestra imaginación, que solo las podemos ver a través de nuestra mente.

Podemos presentar signos comunes cuando estamos experimentando cualquier miedo:

  • Se nos ponen frías las manos.
  • Los labios y la piel del rostro en general palidece.
  • Nos sentimos mareados.
  • Se nos traba la lengua.
  • No podemos tragar con facilidad.
  • Nos cuesta respirar.
  • Se aceleran las pulsaciones.
  • Sentimos una presión en el pecho.
  • Aumenta la presión arterial.
  • Sentimos hormigueo por el cuerpo.
  • Nos tiemblan las manos.
  • Nos dan ganas de llorar.
  • Sentimos un nudo en la garganta.
  • Se nos quiebra la voz.
  • Nos sentimos algo o muy torpes.
  • No podemos concentrarnos.
  • Queremos salir corriendo.
  • Necesitamos a alguien cerca.

Estos son solo algunos de las señales de la presencia del miedo en nuestra mente, cada una de ellas tiene un porqué químico, como respuesta a una amenaza que realmente no es tal… Por ello te invito a que demos tratamiento al miedo considerando lo siguiente:

Si es un motivo real, haz lo que tu instinto te diga para librarte de cualquier peligro.

En caso contrario, cuando sientas miedo:

Realiza al menos cinco respiraciones centrándote en tu respiración. Inhala contando hasta 5, retén el aire contando hasta 5 y bota el aire contando hasta 8. Sentirás la mayoría de los síntomas desaparecer o atenuarse.

Observa tus pensamientos y deja de identificarte con ellos, es tu mente quien está generando un caos que no está ocurriendo, hazte consciente que es solo una dramatización.

Piensa exactamente lo opuesto a lo que te está generando miedo, si te estás angustiando porque piensas que no tendrás dinero para pagar la renta el mes entrante, piensa que tendrás dinero de sobra, que no te explicas cómo tanto dinero fluirá a tu vida de manera tan sencilla.

Procura conectar con el presente, con lo que esté ocurriendo en ese justo momento, ancla tu mente a lo que está pasando en el aquí y ahora.

Cuando te sientas un poco más recuperado estira tu cuerpo, todas tus extremidades lentamente, tu cuello, gíralo suavemente en ambas direcciones, de lado a lado.

Estas recomendaciones son de emergencia, cuando el miedo se nos presenta y nos agarra desprevenidos, pero el mejor antídoto para evitar su llegada es sentirnos confiados del proceso de la vida, ser optimistas, esperar siempre el mejor resultado posible y convencernos de que la vida está a nuestro favor, que mientras mejor nos sintamos, mejor nos irá. Así que démosle paso a la fe, al amor, a la vida y los miedos no tendrán cómo colarse.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

Fuente: ¿Cómo debemos enfrentar el miedo? por Sara Espejo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *