La vida es de etapas, con el pasar del tiempo se viven estas todo tiene su razón de ser y debe ser en el momento adecuado, no hay que vivir saltándose estas etapas, con el pasar de los años se va madurando y entendiendo el porque de las cosas, descubres que tener una hija, es tener una princesa mágica, un ser único lleno de luz de ilusiones, y sobre todo que te brinda mucho amor y cariño.

Aquel ser angelical que te llena de alegría y esperanza, que hace que tu vida cobre un sentido más trascendental, comprendes que un ser amoroso llego a tu vida, para llenarte de sorpresas y juegos tu existencia, es ahí cuando descubres que todo cambio para bien, entiendes que una parte de ti vive en ella, te llena con su luz y te transporta a un mundo mágico lleno de alegría infinita. Tener una hija es un regalo celestial que se te brinda para amar una parte que vive en ti, pero que ahora la vez con una gran sonrisa mientras se acerca a ti, te regala su cariño inmenso su Amor sublime, alumbra tu camino con su ternura con su alegría que juega entre la brisa que te arropa, es descubrir un inmenso Amor, es la dueña de tu corazón y tu alma, más que tu hija es una princesa que debes cuidar valorar respetar y amar, dar todo lo mejor de ti, brindar palabras de aliento tomar su mano para que descubra el mundo que se adueñe de el, que haga realidad sus sueños sus ilusiones y deseos, sinceros de su corazón.

Redacción: la cafeína de sus ojos / Néstor Augusto Esquivel Donato

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