Muchas veces hemos percibido ese olor que nos recuerda a nuestras abuelitas tanto así que caracterizamos dicho aroma como ‘el olor de anciano’.

Este nombre viene con toda la razón, se dice que el mismo se produce con el envejecimiento de la capa de la piel conocida como dermis.

Tras realizar un supuesto estudio en España, se pudo llegar a la conclusión que la piel comienza su etapa de envejecimiento a partir de los 30 años.

La edad no viene sola, a medida que nos hacemos más adultos las responsabilidades son mayores, empiezan las molestias en nuestro cuerpo y también empieza la despedida de olores.

Es por ello que muchas personas a esta edad comienzan a vivir la ‘famosa crisis de los 30’. A esta edad comienza a notarse levemente el envejecimiento de nuestra piel, marcándose algunas líneas de expresión que al pasar de los años se intensifican

El “oler a anciano” nada tiene que ver con llevar una mala higiene. Puesto que este aroma se presenta debido a un proceso natural de envejecimiento de la piel.

Claro está que utilizar perfumes, así como poseer muy buenos hábitos higiénicos, ayudan a inhibir de manera favorable este olor. Pues debe tenerse en cuenta que ya a esta edad no se está ni cerca  de tener características radiantes que se tenían cuando se estaba en el apogeo de la juventud.

Este olor se produce por una molécula que se multiplica con el paso del tiempo. Esta molécula a los 30 años no suele verse de una manera tan notable, sin embargo, es después de los 40 que empieza a proliferarse de manera considerable.

Tanto así que en un punto podría llegar a ser difícil disimular ese olor, por muchos perfumes o desodorantes que se utilicen.

¿Existe algún método natural para combatir estos malos olores?

Es un hecho que la alimentación e higiene que le brindemos a nuestro cuerpo puede determinar muchos resultados en nuestra vida. Es así que el hecho de consumir cacao, así como algunos tipos de frutos secos, pueden ayudar a que este olor no se presente de una manera tan intensa.

Con el transcurrir de los años se pierden distintas facultades. Esto para nadie es un secreto, siendo un proceso natural de la vida; por lo que, a medida que envejecemos se deterioran nuestras capacidades.

Por un lado, la ventaja de llegar a esto es que no seremos capaces de percibir nuestro olor ni el de los demás. Sin embargo, aquellas personas más jóvenes sí que podrán percibir nuestro “olor a viejitos”.

En caso de que aún te encuentres en la flor de la juventud, lo ideal es que valores tan bella etapa de tu vida y disfrutala al máximo.

Fuente: http://mamasgeniales.com/

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