Es normal que las familias discutan y existan diferencias de opiniones entre sus miembros. Después de todo, como dice el refrán, “cada cabeza es un mundo”. Sin embargo, puede ocurrir que la persona con la que más discute una madre sea uno de sus hijos. De acuerdo con el estudio “Lo que te molesta del otro tiene que ver contigo”, en muchas ocasiones, los padres no aceptan las actitudes de sus niños o intentan corregirlos porque se ven reflejados en ellos, lo que puede llevar a fuertes peleas.

Qué es la “proyección”, según la psicología

© The Middle / ABC  

De acuerdo con la psicología, la proyección es un mecanismo de defensa que adoptan los seres humanos, el cual ocurre cuando una persona le atribuye a otra pensamientos y actitudes propias que no puede tolerar. Es decir, cuando proyecta emociones que no puede aceptar como propias en alguien más. Esto suele suceder porque aceptarlos sacaría al sujeto en cuestión de su zona de confort, causándole ansiedad o estrés.

No asumir la responsabilidad por los aspectos negativos impide que la persona pueda mejorar y superar lo que sea que le esté causando molestias. Sin embargo, para algunos es más fácil trasladar los sentimientos hacia un factor externo y sentir rabia hacia eso en lugar de afrontar la realidad.

Los hijos imitan el comportamiento de sus padres

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Según la psicóloga Marta Segrelles, muchas de las actitudes que toman las personas son heredadas de sus padres. Desde la infancia, los niños observan cómo actúan sus papás ante diferentes situaciones. Particularmente durante la adolescencia, cuando empieza a establecerse la personalidad de cada uno, los chicos comienzan a adoptar el comportamiento de sus padres desde la manera de hablar hasta de reaccionar. Incluso el estado ánimo de la madre o el padre puede llegar a influir en el desarrollo emocional de sus hijos.

Es normal que, a lo largo de la vida, las personas miren al pasado y no estén satisfechas con algunas de las decisiones tomadas, o con la manera en como reaccionaron ante una situación difícil, y quisieran poder cambiarla. Por eso, cuando te conviertes en padre y ves a tu hijo cometer los mismos errores que tú, automáticamente quieres corregirlo para evitarle disgustos.

Cómo se debe resolver esta situación

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La psicóloga Segrelles indicó que los padres deben identificar sus propios conflictos y resolverlos para luego intentar corregir a sus hijos. Sin embargo, también dijo que incluso si logras dejar el pasado atrás y evolucionar, debes aceptar que los niños no le pertenecen a mamá o a papá. Ellos deben tomar decisiones y cometer sus propios errores como aprendizaje personal.

  • Antes de reprochar algo, intenta ver el problema de manera objetiva. Ponte en los zapatos del otro antes de emitir un juicio.
  • Evalúa la manera en cómo te diriges a tu hijo/a, el tono de voz con el que le hablas y las palabras que usas.
  • Si no toma tus consejos de buena forma, te hace muecas o gira los ojos, recuerda que probablemente tú responderías de la misma forma. Trata de no enfurecerte por eso.
  • Si la discusión es muy fuerte y están intercambiando palabras que puedan herir los sentimientos del otro, es mejor ponerle pausa y dejarla para otro momento.
  • Es importante que controles tus emociones. Mientras más calmado estés, más serenidad podrás transmitirle al otro. En cambio, si estas alterado, tu hijo reflejará eso y adoptará tu actitud.
  • Pasa tiempo de calidad junto con tu hijo. Es importante que establezcan un vínculo saludable con buenos recuerdos.

Cómo aprender a aceptar lo que te causa molestias

© Harry Potter and the Chambers of Secrets / Warner Bros  
  • Debes aceptarte a ti mismo y reconocer que hay cosas que no puedes cambiar. Aquellos aspectos que no puedes mejorar deben ser dejados en el pasado. Enfócate exclusivamente en las oportunidades que sí tienes para evolucionar.
  • No puedes andar juzgando a los demás. Debes aceptar que no todos los seres humanos son iguales, y que hay que aprender a tolerar las diferencias.
  • Internaliza qué es lo que te molesta de la otra persona y por qué lo estas proyectando.
  • No puedes suponer o asumir. Si no estás seguro de algo, es mejor que preguntes y tengas certeza.
  • Tómate unos minutos del día para meditar. Esto te ayudará a diferenciar los aspectos de ti misma que te gustan de los que deseas mejorar.
  • ¡Sé tú misma! Muéstrale al mundo todas tus virtudes y defectos. Al final, tanto lo bueno como lo malo son la esencia de quien eres como ser humano.

¿Estás de acuerdo con este estudio? ¿Sueles discutir más con un hijo que con otro? ¿Has notado si se parece a ti? Cuéntanos en la sección de comentarios.

Fuente: https://genial.guru

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