A esos pequeñitos que llegaron a complementar nuestro grupo y me dieron sábados llenos de diversión, solo quiero decirles una cosa: los adoro con todo mi corazón.

No son míos, pero los quiero como si lo fueran porque son los hijos de mis mejores amigas, mis hermanas que  las que han estado conmigo en las buenas y en las malas y eso solo me hace amarte a ti más.

Conocer de tu llegada fue emocionante para mí también, ¿sabías que tuve mucho que ver con la elección de tu nombre? Y el día que naciste corrí al hospital a conocerte, cuando te cargué lloré porque eras la cosita más hermosa. Te he visto crecer asombrada porque contigo me doy cuenta de lo increíble que es tu mamá y de lo afortunada que soy de tenerlos en mi vida.

Amo como te pareces a tu mamá pero amo más cómo eres tú mismo. Amo cuando me recibes con los abrazos más tiernos y reparadores, cómo me enseñas tus juguetes y cómo me pides jugar contigo.

Amo cómo te lleves con tus primos, mis hijos o mejor aún, tus mejores amigos, como tú los llamas.

Cuando los veo jugar me imagino que nuestras vidas estarán siempre unidas de alguna manera y eso me llena el corazón, porque sé que así como tu mamá ha sido una gran amiga para mí, sé que tú lo serás con mis hijos.

Mis hijos tienen a tu mamá y tú me tienes a mi. Nos tenemos la confianza para saber que ambas amamos a nuestros hijos. Por eso quiero que sepas que cuando las cosas se pongan difíciles o complicadas, yo siempre estaré ahí, cerca o lejos, a una llamada.

Fuente: https://mundosorprendente.com

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